"Ya hago todo bien. ¿Por qué sigo así?"
Dr. Bolivar Mendieta
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Hace unas semanas volvió a consulta una paciente que venía trabajando su digestión conmigo. Y venía bien: ya no se hinchaba después de comer, iba al baño todos los días, el reflujo desapareció.
Pero se sentó frente a mí y me dijo algo que escucho más de lo que quisiera:
"Doctor, ya hago todo bien. ¿Por qué sigo así?"
Seguía despertando cansada. Seguía con ese antojo feroz a las cuatro de la tarde. Y la balanza no se movía ni un gramo, por más disciplina que pusiera.
Ella pensaba que había fallado en algo. Que le faltaba voluntad.
No le faltaba nada. Lo que pasaba es otra cosa, y quiero explicártela porque probablemente te toca a ti también.
Un incendio no vive en una sola chimenea.
Cuando el intestino pasa años inflamado, ese fuego no se queda ahí. El humo viaja. Las señales inflamatorias llegan a la sangre y empiezan a interferir con tus hormonas: la insulina deja de abrir bien las puertas de tus células, el cortisol se queda encendido de noche, la leptina el termostato que le avisa a tu cerebro que ya comiste suficiente se descalibra.
Y entonces puedes apagar la primera chimenea, la del intestino, y aun así seguir oliendo a humo. Porque la segunda ya estaba encendida desde antes. Nadie la había revisado.
Por eso mi paciente seguía cansada sin haber hecho nada mal. Su digestión mejoró, pero sus hormonas todavía estaban trabajando en modo incendio. Cuando medimos y tratamos esa segunda chimenea, ahí sí: la energía volvió primero, la balanza se movió después.
Si tú también sientes que "ya haces todo bien" y tu cuerpo no responde, no es falta de voluntad. Es que nadie ha mirado las tres chimeneas juntas.
Te leo.
Dr. Bolívar Mendieta
P.D. Queda una chimenea de la que casi nadie habla, aunque millones de mujeres la tienen encendida sin saberlo: la tiroides. De esa te escribo el próximo martes.
Tu Realidad
"Una carta clínica que vas a recibir cada semana. Para mujeres 35+ que ya entendieron que no es falta de voluntad, es BIOQUÍMICA."